LIMA (AFP) — El designado primer ministro de Perú, Yehude Simon, juramentará el cargo el martes en un clima de expectativa sobre la orientación de su nuevo gabinete, que debería ser anunciado en breve, y por el papel que desempeñará en un gobierno de derecha un independiente que proviene de la izquierda radical.
Simon reemplaza en el cargo a Jorge del Castillo, quien debió renunciar a su cargo el viernes pasado, luego de que su nombre fuera mencionado en diálogos telefónicos grabados ilegalmente, en los cuales dos funcionarios hablaban de presuntas irregularidades para favorecer a la petrolera noruega Discover en una licitación.
Con Del Castillo cayó el gabinete completo de García, con lo cual 16 nuevos ministros deberán ser anunciados por el gobierno en las próximas horas.
El escenario político en Perú cambia totalmente: Del Castillo era un colaborador muy estrecho del presidente y miembro de su mismo partido, el APRA, y el hecho de que ahora el puesto lo ocupe un independiente abre una incógnita sobre el rumbo del gobierno de García.
La mayoría de los partidos políticos y gremios empresariales y sindicales han recibido con agrado el nombramiento de Simon, aunque algunos resisten su militancia izquierdista en el pasado.
Simon pasó ocho años en la cárcel acusado sin pruebas de terrorismo por supuestos lazos con el guerrillero Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) durante el régimen del ex presidente Alberto Fujimori, quien está enjuiciado por violación de los derechos humanos.
Condenado en 1992 por un tribunal militar a 20 años de cárcel por apología del terrorismo, fue indultado en diciembre de 2000.
De sus posiciones radicales Simon derivó a una posición de centro que le sirvió para ser elegido presidente (gobernador) de la norteña región de Lambayeque.
"Simon no colocó bombas ni participó en secuestros pero estuvo sumamente cercano al MRTA; ahora no le quedan rezagos de una postura izquierdista y es un político pragmático, dialogante, que puede terminar entendiéndose muy bien con el mundo empresarial", dijo a la AFP el analista Carlos Reyna.
Reyna estimó que Simon puede dar prioridad al apoyo a sectores sociales desprotegidos y al desarrollo regional, lo que podría crear fricciones con el modelo económico vigente de liberalismo a ultranza.
Un primer llamado al diálogo de Simon fue aceptado por la alianza conservadora Unidad Nacional de la ex candidata presidencial Lourdes Flores. Mientras tanto, el líder opositor Ollanta Humala, del Partido Nacionalista, al aceptar el diálogo, anotó que el nuevo premier puede dar señales de "cambio" si logra que el gobierno imponga un impuesto a las sobreganancias de las transnacionales mineras.
Por el lado del fujimorismo, el legislador Renzo Reggiardo, dijo que Keiko Fujimori, hija del ex presidente Fujimori, dialogará con Simon para establecer una "comunicación constante y fluida".
Sin embargo, otros representantes de ese grupo, como Carlos Raffo, mostraron su discrepancia con la designación de Simon aludiendo a sus "antecedentes de terrorismo".
Raffo pidió que el gobierno desclasifique el expediente que sirvió para condenarlo a 20 años de prisión y que se informe las razones por las que fue indultado.
Enrique Bernales, que integró la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CRV), aseveró que Simon nunca fue terrorista y que en la época de Fujimori era muy fácil ponerle el membrete de terrorista a cualquier persona para librarse de un adversario político.
"Simon pertenecía a un sector duro o radical de la izquierda, pero no comulgaba con las opciones ni la metodología del terrorismo", dijo Bernales.







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